viernes, 1 de febrero de 2008

Cuidado!!! Idiota al volante!!!

No digo que todos los conductores de las famosas micros del ingenioso y brillante transantiago sean unos idiotas, pero a muchos nos ha pasado (no una, sino varias veces) que justo te toca con un idiota de conductor. Cuento corto, hoy me subí como todos los días a un micro de esas "gusano" (como la de la foto) recorrido 421 para dirigirme al trabajo. Por Miguel Claro, el conductor comenzó a tener un comportamiento raro con el resto de los (y porque no decir que había varios idiotas por ahí) conductores de micros, camiones, autos etc. (porque son personas, no autos!!!). Pero fue cuando se encontró con un camión Brinks, que su furia y estupidez lo llevaron a pegar varios topones contra el camión y viceversa peleando por una pista para hacer andar sus juguetes primero (todo esto dentro del contexto de la reparación de las calles en Av. 11 de septiembre). Como siempre, la idiota de mi niña interna, justo como de costumbre, me hacía encontrarme cerca del conductor, cuando el camión fue contra la micro y la micro justo estaba tratando de virar hacia la derecha como gusanito, que se produjo el choque... es raro, pero segundos antes sabía que iba a pasar algo heavy, y mi alaraca interna creyó que moriría o bien se pasó en milésimas de segundos miles de películas de hospital, coma y amputación... cerré los ojos, y me afirmé fuerte (tanto como si mis manos fueran a explotar) de los tubos que hay para quienes cedemos los asientos y ocupamos para lograr algo de estabilidad, todo seguido de un tremendo estruendo de vidrios rotos y una micro feamente abollada (si es que se puede decir abollada, porque terminó doblada) a solo un metro y algo de mi... seguido de eso, chuchadas mutuas de muy mala clase entre el micrero y el camionero. Carabineros, y miles de locos de amarillos, entre gente curiosa, mientras me sentía extrañamente salvada dentro de algo así... Miles de gracias al destino, mis ángeles y Dios de la vida. Carnét, formulario, "¿sientes alguna lesión?". No, nada. Mucho miedo. Llegué a la oficina y no suelto ni media palabra cuando me largo a llorar, uno de mis jefes me envió a casa a reponerme de esta lesión emocional que me dejó. Ahora doy gracias a que solo es una de esas anécdotas extremas, pero anécdota al fin. Lo otro lamentable, que por otros problemas de índole doméstico no podré ir a trabajar a Temuco por la empresa esta semana... :'( snif... buuuuu además de lo choqueada emocionalmente que me impide andar en un auto, micro o lo que sea por unos días (así a cagarse de calor en el metro, aunque en estos tiempos... ¿qué es peor?)

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