miércoles, 1 de abril de 2009

Un versus que me perturba... Chinchineros y otras hierbas

El viernes pasado, con Nico estábamos en el tradicional Shop Dog de Pedro de Valdivia (encima de una chorrillana, porsupuesto). Por lo general siempre cuando vamos, nos sentamos tras la moto o en cualquier otro lugar, pero siempre lejos de las ventanas. Pero justo en esta ocasión, nos sentamos al lado de una ventana. Fue ahí cuando llegaron los exponentes de una de las últimas tradiciones nacionales vivientes, los Chinchineros. El show siempre me ha resultado exótico, y pocas veces en mi vida lo he visto con tanta detención. Aunque siempre lo he pensado, fue en ese momento que no sabía si me daba tranquilidad o rabia, que un niñito aparentemente menor a ocho años, sea parte de este pequeño grupo de chinchineros. Se podría decir que más que el plato fuerte, el pequeño podría resultar la curiosidad, no tan solo para nosotros, sino que también para cualquier extranjero que lo viera, con sus movimientos pélvicos improvisados que sacaron más de una sonrisa. Finalmente, con Nico les dimos a estos tres chinchineros unas monedas, fue ahí que me quedé un poco complicada con esa propina. ¿Cuál es el precio que deben pagar los niños a costa de la preservación de nuestras tradiciones?. Ese niño, hijo mío y a la hora que era, estaría ya en su quinto sueño, mientras que ese niño, pequeño y frío, bailaba y seguía en todos los pasos a los dos grandotes que trabajaban con él.
¿Acaso es tan delgada la barrera del límite que ven los padres y/o compañeros de trabajo del niño entre la formación en libertad y el trabajo infantil?. ¿Qué serían de nuestras tradiciones si estos pequeños no fueran formadas en ellas?. ¿Acaso el niño hijo de chinchinero, debe serlo también?
Trabajo difícil, estoy tan confundida que se los dejo a ustedes, queridos amigos y lectores de este blog.
Saludos!! y espero que todos tengan un excelente inicio de Abril!!
(Dato: cuando busqué en google imágenes de chinchineros, las primeras que salieron eran con la presencia de algún niño :S)

2 comentarios:

Javi dijo...

Fran:

Tremendo tema, te felicito por la observación que muy pocas personas hacen.

El ambiente de una persona es algo muy complejo de manejar. El niño aprende de ejemplos, y para el pequeño que daba vueltas con un tambor "al lomo", su padre es lo máximo. En la vida uno tiene que valorar lo que tiene. Pero la realidad no la podemos cambiar, aunque tengamos la máxima disposición altruista. Hay injusticias, sí; mirando la vida del peque. Porque, ¿Tiene culpa ese pequeño que su padre sea un mediocre? Muchos se escudan en puras tonteras: "no tuve la oportunidad" (ahora hay liceos gratis para regularizar la situación); "así es la vida, hay que trabajar no más" (sí, estamos de acuerdo. Pero tenemos la inteligencia para saber si puedo o no tener hijos. Si estoy capacitado o no). En fin. Como dices, el debate da para muuuucho.

Cuando mires las diferentes realidades, agradece de haber tenido una educación diferente. Tú ejemplo, formará un niño solidario y ejemplo para el resto.

Y el niño, lamentable. Su padre y entorno, lo llevan directo al fracaso como persona. Pero, hazle ver esa realidad al papá del peque... complicado ¿Verdad?

Abrazos.

..::ChIqUiTiTa::.. dijo...

ahhh no opino. esta muy pero muy complejo... concuerdo con el post de arriba en algunas cosas.. pero aveces, nose en q ciscunstancias, perpetuar algunas costumbres implican tiempo.. lamentablemente.
saludos!!