lunes, 8 de marzo de 2010

Volviendo a la calma…

Hace tiempo que he tenido “botado” el blog, ya que estos últimos meses, exceptuando la semana de vacaciones en febrero, han sido full trabajo y muchos cambios en mi vida, por lo que relatarlos en el blog resulta casi una odisea… Había pensado en escribir tantas cosas, sobre las vacaciones, sobre estos primeros años en los que me he sentido más grande, sobre el amor, etc. Pero la vida siempre nos tiene sorpresas, y una de ellas la recibí el día sábado 27 de febrero a las 3:34 am, mientras dormía en mi cálida cama, la tierra, como es de costumbre en este bello país, comenzó a moverse. Me levanté rauda y caminé muy rápido a la “zona de seguridad” del departamento; el hall de entrada, la que se ratificó como zona de seguridad después de ese día. El temblor era muy fuerte los primeros segundos, me puse bajo el marco de la puerta de calle y la abrí como siempre, para evitar que se trabara. Pero la tierra no paraba de moverse, y ya llevaba más de 30 segundos en eso, cuando vino el fuerte movimiento, esos más de 8° grados que sacudía la tierra. Me asusté mucho, a pesar de vivir en Chile, este era el primer terremoto que vivía. La luz se cortó, vi explotar las luces en la calle, me escondí debajo de la mesa del comedor y luego, a mi hermana que corría y gritaba nerviosa, la tomé de un brazo y la ubiqué donde yo estaba. El temblor no pasaba, y en esta tierra llena de volcanes y placas, uno puede esperar cualquier cosa, incluso llegué a pensar que podría ser el volcán Maipo, o bien una bomba… bueno, de lo único que estaba segura, es de que no era un temblor cualquiera. Pasaban lo minutos, y miraba a todos lados. Esa interrupción del silencio a medianoche, ese sonido a vidrios rotos, a hormigón sacudido, esos destellos de los transformadores quemados, ese movimiento que te impedía estar en pie, es algo que nunca en la vida podré olvidar… fueron los casi 3 minutos más aterradores de toda mi vida, no se imaginan. Creí que me iba a morir, que el edificio se iba a caer, que hasta aquí no más llegaban las historias diarias que conforman esto que llamamos vida. Cuando se detuvo, no podía creer lo que acababa de vivir. Con mi hermana nos alistamos a preparar una mochila y ponernos zapatos. Bajamos desde el segundo piso al hall de nuestro ex colegio, que gracias a Dios queda justo en frente del edificio, y el tío Pedro, uno de los cuidadores nocturnos, nos recibió amorosamente. Estuvimos allí hasta pasadas las 7.30 am, nos dio tecito y nos tranquilizó. Las luces de emergencia brindaron esa calidez necesaria para comenzar a respirar. Desde el mp3 de mi hermana, escuchaba las noticias. Fue ahí cuando tuve miedo; la intensidad de 8,8° grados del terremoto, y lo peor; el epicentro ¡era en Concepción!… y nosotras, que aunque estábamos solas, estábamos tranquilas porque se suponía que esto pasaba en Santiago. Nuestra mamá estaba en una zona cercana a Linares, o sea, mucho más cerca que nosotras del epicentro. Nuestra tía abuela, la que pensamos en un comienzo “que bueno que esté en Conce, no sintió el terremoto”, justamente estaba allá. Mi primo y sus hijos, mi prima, y toda la gente que vive por allá… que susto, ¡Dios!. Fue ahí que nuestra peregrinación celular comenzó, tratando de contactar a mamá, por otro lado estaba desesperada por escuchar la voz de Nico, que en ese entonces estaba en Chiloé (el terremoto fue solo de 4° allí), la que siempre me logra tranquilizar. Pasaban las horas, y las noticias eran cada vez peor. Por la radio, pocos minutos después del terremoto escuché clarito y CON TODAS SUS LETRAS que NO HABÍA RIESGO DE TSUNAMI…(???). Recibía las noticias de que la iglesia de la Divina Providencia había perdido su cúpula, que tal puente había caído, que en Concepción se cayó un edificio, y así… Cerca de las 7 am, sonó el teléfono; era el llamado de Nico, al fin hablábamos. Estaba impactado, me contó que apenas lo sintió, me preguntó como estábamos, fue genial, un momento mágico el momento en que escuché su voz, su calma y apoyo. Luego de un rato, ¡mamá llamó! uuufff…. que alivio, estaba bien, asustada, una voz que nunca le había escuchado. Hacia mis adentros rogaba que volviera lo antes posible… Apenas amaneció, nos despedimos de los cuidadores del colegio, y fuimos a casa… Mi gata, escondida, lloraba desesperadamente. Debe haber pasado mucho susto, además de miedo por vernos nerviosas y “escapando” una vez finalizado el terremoto al colegio Las cosas estaban en el suelo, extrañamente mis libros no se cayeron, pero si mis discos y mis casettes (aún tengo, jaja), botellas, floreros, los marquitos de foto, mi lámpara de cera, un cuadro, y así… creíamos que eso era casi fatal, pero con ánimo comenzamos a limpiar y a ordenar mientras seguía escuchando las noticias. Le dije a mi hermana que saldría a ver algún lugar donde comprar algo para tomar y comer, además de las tan necesarias pilas. Me dolía la cabeza, no había dormido nada, estaba tiritando de nervios. Con mi cámara fotográfica revisé el barrio, todo en pie. Nuestro edificio realmente espectacular, ni una sola grieta. Un par de cornisas y un edificio antiguo que hoy es el instituto chileno-japonés eran las únicas víctimas, al menos visibles. Encontré un almacén. Compré pilas, una bebida y unos chocolates que empeoraron mi estado digestivo producto del nerviosismo. Volví a casa, mi hermano nos visitaba, lo abracé, no saben cuanto me hizo feliz ese ratito con él. Volvió la luz, y fue recién ahí que entendí con totalidad lo que había pasado… un cataclismo de proporciones, la tv nos suministró de imágenes de casa destruidas, un tsunami que si ocurrió, los puentes y autopistas destruidas, un edificio enorme en Conce completamente abajo, un condominio en Maipú casi en el suelo, y así, súmale y sigue. Rato después me conecté a internet, ufff, fue difícil, las conexión estaba lenta, los teléfonos estaban colapsadísimos, pero tuitié que estaba bien, con mucho susto pero bien. Así comencé a recibir los mensajes de aliento y sobre todo de mucha empatía y preocupación de ustedes, amigos blogueros y twitteros, que emoción, no se imaginan cuanto chic@s ☺. El día continuó, di mi granito de arena comunicando a extranjeros con sus seres queridos, tarea que se complicó con el colapso de las líneas telefónicas, pero si puedo decir con orgullo y alegría que conseguí al menos unos 10 contactos. Pasan los días, uno se entera de tantas cosas, fallas en las constructoras, en los encargados de dar las alertas de tsunami, pero también uno se comienza a redescubrir como pueblo. Aunque suene terrible, porque si pudiera elegir, hubiera elegido que esto nunca hubiera sucedido, pero creo que este terremoto “le hará bien a Chile”, nos preocuparemos más de nuestros seres queridos, volveremos a cultivar nuestra solidaridad, los políticos se unirán, algo se hará, algo se logrará con todo este tumulto, con toda esta tragedia, algo nos dará a cambio la vida, luego de recibir tanta tragedia, de eso estoy segura… Por ahí, volveremos a ser “aperrados” y “apechugaremos” en cuanto podamos, y puchas que ya es así, viendo a los universitarios movilizándose, a las empresas, los militares, los rescatistas, los bomberos (Oh dios! todo mi reconocimiento a ellos que hacen una labor absolutamente voluntaria), los carabineros, los médicos, etc. Que lindo es ver la bandera por la calle y enorgullecerse de ella, que lindo es ver como nuestro hermanos latinoamericanos y de otros lugares nos brindan palabras de aliento (hasta Campanella al momento de recibir el premio Óscar se dio unos segunditos para saludarnos), como nuestra presidenta y nuestro próximo presidente se han unido… falta mucho, la presi dijo que de 3 a 4 años demorará reconstruir los lugares afectados… lugares como la facultad de ingeniería de la UTEM, el lugar donde iba a diario a estudiar serán demolidos por fallas estructurales críticas. Ahora es el momento de esa reconstrucción moral, de aceptar la perdida de los lugares que nos implican pertenencia y referencia dejarlos ir, y construir esa patria nueva que nace directamente desde nuestros corazones…

Este post se lo dedico a todos quienes perdieron la vida en esta catástrofe, y a quienes me han hecho feliz durante estos días con sus mensajes de aliento…

7 comentarios:

Mónica de los Siete Infiernos dijo...

Yo creo que nunca entré en pánico, pero sí reconozco en un momento creer que hasta aquí no más llegaba mi vida y que partía derechito a alguno de los 7 Infienos (Te encargo pasar el terremoto en un piso 13 sola, con la panorámica de Stgo apagándose).

Pero lo bueno es que estamos vivas, que cada una vuelve a la vida normal, que aporta dentro de lo que puede a la reconstrucción de casi medio país...

Fuerza y ánimo no más.

Mafalda dijo...

Mija se que las epocas que pasan ahora mismo por tu país son en ocasiones hasta desesperantes pero ruego a dios que te de la paz y fuerza suficiente para levantarse... Un abrazo fuerte!

franco ferreira dijo...

qué heavy... uno vivió lo mismo, pero leer otras historias va ampliando la caja de resonancia de esos 3 minutos eternos...

Yo ya había vivido el del '85, y en el piso 15 de un edificio en Viña, así que algo sabía de estos movimientos espantosamente grandes.

Lo importante es transmitir a los más pequeños, que esto es normal en Chile y que indefectiblemente lo volverán a vivir. Así somos, así es esta tierra.
muchos saludos, signorina. Y ya pronto haremos la entrevista ;)
Un abrazo

..::ChIqUiTiTa::.. dijo...

fran me interesa profundamente saber como esta tu abuelita ( mencionaste mas q estaba aca en conce pero no si supiste como estaba)
te mando un abrazo q bueno q estas bien (aca intentamos estarlo, pero puta q cuesta! )

P´PITO dijo...

si que esta dificil la situacion...

hay que tener serenidad y paciencia..
la vida sigue y no se para...solo es cuestion de seguir para adelante!!!!
en la parroquia de mi pueblo estamos en oracion por ustedes

sabes en la parroquia hay una manta que dice.....
"MEXICO PARA LOS CHILENOS"

ahora me pregunto yo si cuando mexico necesito de ayuda, alla en chile habia una manta que decia
"CHILE PARA LOS MEXICANOS"

oigame no oigame no jajajajajaja

saludos y un abrazo

Francisca dijo...

Que lindo :D no lo dudes, cuando ustedes nos necesiten, allí estaremos :D

Pablo dijo...

Sí da mucha rabía todo lo que ha pasado, mi familia de Rancagua sigue en shock con todas las réplicas que ha habido hace poco. Pero como tú dices, ¡Chile va a salir adelante! como siempre lo ha hecho.