miércoles, 20 de agosto de 2008

Cuando pasas de lado hay cosas que no se ven

Estaba tan ahogada entre mis deberes, mis proyectos y mis posibilidades, que no me había dado cuenta, solo hasta que una rama chocó con la ventana de la micro (almohada de las imposibles mañanas de invierno), que los ciruelos ya estaban en flor.
Debo confesar que mi debilidad es esta época de año, entre Agosto y Septiembre. Durante Agosto reflexiono lo que he vivido en los últimos doce meses, además recuerdo a mis queridos abuelos, donde he concentrado en los días 15 de este mes, todas mis esperanzas en mis recuerdos y sus enseñanzas. Vivo con mucha alegría mi cumpleaños (todos saben que adoro celebrarlo). Lo que me hace sentir absolutamente viva, es ese sigiloso cambio de luz, las tardes más cálidas que al llegar Septiembre se comienzan a convertir en rutina, y ese vientecito que corre, pero que no anula, y nos hace volar. Las caminatas a tu lado, como la de hoy, en las que recuerdo los ciruelos en flor (riqueza solo de esta época del año) y los atardeceres rosados, son aún más bellas en épocas de la partida de mi Abuela, de nuestro querido Matías (ya son tres años), de mi cumpleaños (veintiúno) y nuestro aniversario (cuatro).

1 comentario:

flor¡ dijo...

ame la foto de los ciruelos en florr

me recuerdan a la momi ^^

besitos
pasaba a dejar mis saludos =)

(K)