viernes, 12 de junio de 2009

Olvidos de invierno

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Estamos cerca al 21 de junio, y detrás, al fondo del ropero, en los olores memorizados, guardados en los jarabes para la tos están los olvidos de invierno, con quienes convivo re poco al año, y me gustase tenerlos más presentes.

El abrigo regalón, las botas largas, las medias y camisetas, el chaleco bonito, los guantes rayados, las sopaipillas pasadas, la estufa y la gata a su lado, el chocolate caliente, el olor a lluvia, los chapoteos, las mantitas de lana, las calcetas de polar, el “escandaloso”, la mantequilla de cacao, las caminatas largas y esa extraña sensación de que todo está pasando, que estamos a mitad de año y que las noticias llueven, mientras nuestra vida es más rutinaria que nunca a fines del otoño y durante el invierno.

Sin embargo, este invierno me ha hecho reflexionar sobre la falta de tiempo y las metas no cumplidas. Debo admitir que la cesantía me ha hecho bien (por el momento, créanme que un mes más así no sería ninguna gracia) para replantear ciertos asuntos siempre tan pendientes. Me recuerda un poco a febrero, cuando me amanecía leyendo y mirando la lámpara de cera. Hoy aprovecho este infortunio para disfrutar del invierno y recordar sus beneficios y novedades.

¿Cuáles son sus olvidos de invierno?

A mis amigos blogueros, agradezco enormemente todo el apoyo que me han brindado sobre el temita del chancho, y aún espero atraparlo primero :)

7 comentarios:

Javi dijo...

Fran:

Que interesante lo que has escrito. Me sumergí brevemente en un mar de recuerdos; sobre todo de la niñez. Recuerdo, por ejemplo, que en casa de mis padres, teníamos una alfombra felpuda. En plena sala, nosotros (mis hermanas y yo) cubiertos sólo con una mantita, mirábamos un programa de televisión que se llamaba "Nubeluz". Afuera, la lluvia caía, y me levantaba a mirar cómo ésta golpeaba las hojas de los árboles. El cielo gris, sin aves, y los nuevos colores que asomaban; y el aroma del queque con esencia de canela que mi madre nos hacía...

Hoy, es mi segundo invierno en mi departamento. Estoy en otra etapa de mi vida, lejos del hogar familiar. Lo que me llama la atención, es que aquí dentro vivo en "otro mundo"; afuera puede hacer un frío de los mil demonios, pero dentro, puedo andar a pie pelado tranquilamente... todavía me acuesto en la alfombra, pero no tengo televisión (por una opción personal), así que, leo o escucho música; la Play, me hice fanático.

Un abrazo, Fran. Espero que tú y Nicolás sigan bien. Saludos.

Andrés Panes dijo...

Francisca, qué bueno que frecuentes la Qué Leo y que te hayan pasado una revista. Tu blog está buenísimo y también lo agregaré, pero tengo dos preguntas que hacerte:

1) ¿el nombre tiene algo que ver con la canción de Carlos Cabezas?

2) ¿en qué estás ligada al mundo de la música?

Sorry, soy enfermo de curioso. Saludos.

Cristian Díaz Castro dijo...

Sí, cada estación del año te recopila ideas sobre diferentes puntos de tu vida..., a lo mejor la solución es reinventarse, no sé.

Creo que olvidos de invierno aún no tengo ya que siempre he vivido en primavera, literalmente.

Saludos!

Fau dijo...

uff a mí me encanta el invierno... debo decir que no soy alguien muy bueno para recordar... o sea, me acuerdo de muuuchas cosas de mi vida, pero como que en cierta forma no vivo mucho del pasado.
siento que el invierno, para mí, es la época del año que me siento protegido. mientras todos añoran calor, yo disfruto el viento, el agua, las hojas caídas... la transición hacia el sol. cada estación me provoca algo distinto, pero va relacionado no a memorias sino que netamente a estados de ánimo, que no se sostienen en algún recuerdo específico.

saludos!!

Blogger Pechocho dijo...

Acá el invierno, en México, suele ser muy explosivo y caliente. Están las posadas y las fiestas decembrinas... No recuerdo esa especie de reflexión en el invierno mexicano.

Sí recuerdo, en cambio, el invierno chileno. Y en Puerto Montt: estufas prendidas, cobertores a miles, calcetines dobles. Mucho mucho mucho mucho frío. No hay a dónde ir. Mucho tiempo paar reflexionar en el tiempo blanco y gélido...

Saludos!

Mónica de los Siete Infiernos dijo...

Invierno, en el sur, Puerto Aysén... La lluvia que nunca acababa, el olor a leña, a tierra mojada. Calles vacías, tardes lúgubres. Sin embargo todo en el ambiente parecía mágico...

Más grande yo, en Calbuco: viento, lluvia, tormentas. El mar enfurecido que juega con las barcazas de los pescadores y parece que fueran de papel. Y de nuevo el olor a leña, a tierra mojada. El olor a pinos, el viento susurrante.

Invierno, lo máximo... Aunque el de este año ha sido extremadamente triste y solitario...

Anaís Sandiego dijo...

El invierno es para mi una época familiar: comidas es familia, las sopaipillas pasadas, los chalecos que me tejía mi abuela y el jarabe que me daba mi papá. Extraño sentirme acompañada, que alguien me esté esperando con un chocolate bien caliente en la casa y que me pregunte cómo me fue en la pega.

Solos, los inviernos son más fríos.

Un abrazo.

Anaís S.